LOS NUEVOS PACTOS DE LA MONCLOA

Las medidas deberán ser otras a las que tomaron en el ya lejano 1977 y todas ellas pasan por la recuperación empresarial y la inversión pública.

 

La situación sanitaria de extrema gravedad por la que está pasando España y el confinamiento necesario dictado por el Gobierno, agravado con la paralización de la actividad económica, ha hecho que muchos cavilemos sobre el día después, con la derrota de la pandemia, y nos preguntemos por la recuperación del pulso económico de nuestro país. Los economistas nos planteamos si esa recuperación será inmediata y ascendente, lo que se denomina el ‘crecimiento en uve’, o si por el contrario será lenta y azarosa, el ‘crecimiento en U’, con su variante de un segundo tramo, el inferior de la U, largo, y un tercer tramo, el ascendente ligeramente recostado. Todo va a depender de una serie de medidas de  estímulo económico que inyecte liquidez, dinero para entendernos, a las empresas y apoyos a las familias para pasar este mal trago, y, lo que es más importante, el mantenimiento y la recuperación del empleo.

¿Por qué han salido a relucir con más fuerza los Pactos de la Moncloa? ¿En qué es similar la situación económica de España, que yo viví, a la de ahora? En el lejano 1977 un gran ministro de Economía, Enrique Fuentes Quintana, dijo una frase lapidaria: «O hay un gran acuerdo o la Democracia puede venirse abajo». Fuentes Quintana, catedrático de Hacienda y Fiscal, y la figura más prestigiosa de los economistas españoles, a los que muchos profesionales en esta materia debemos lo poco o la mucho que sabemos de Economía, juntos con los Rojo, Velarde, Sampedro,

Tamames y otros que tuve el honor de recibir sus enseñanzas en la Universidad Complutense de Madrid, vio con claridad la necesidad de un pacto entre todos los partidos políticos y las organizaciones socio económicas del momento.

El director de orquesta fue Adolfo Suarez y el otro puntal importante, con el que contó el entonces presidente del Gobierno, fue Santiago Carrillo, líder del Partido Comunista de España.

Los Pactos de la Moncloa fueron firmados el 25 de octubre de 1977 por todos los partidos políticos, que representaban la práctica unanimidad del Parlamento y por la patronal y los sindicatos, exceptuando la CNT. Alianza Popular, que lideraba Manuel Fraga, no firmó el pacto político y si el económico. Y es que los Pactos de la Moncloa se dividían en dos, Un pacto político que trataba de homologar España con los países de nuestro entorno y un pacto económico que trataba de superar la difícil situación económica por la que atravesaba España como consecuencia de la crisis del petróleo y la fuga de capitales que trajo el cambio de régimen.

La situación de 1977, en el aspecto político, en nada se parece a la situación actual y en el económico difería, pero no tanto. Veamos cuáles son o pueden llegar a ser las similitudes, porque no es la situación actual, la que me preocupa, con ser difícil, sino la que se va a presentar cuando acabe el estado de alarma.

Veamos, en 1977 la inflación, incremento desaforado de precios, llegaba al 26% y subiendo en el mes de junio de ese año; el nivel de paro era alto, mitigado por la emigración de españoles a Europa, las negociaciones entre sindicatos y empresarios eran violentas y no había forma de que se sentaran pacíficamente a negociar, y la fuga de capitales sangraba, aún más si cabe, la maltrecha economía española. Con esta situación se alejaba enormemente el objetivo de formar parte del Mercado Común Europeo.

Ciñéndome a la situación económica de 1977, la actual de 2020, sin duda, no tiene ese nivel de inflación, pero puede llegar a tenerlo si las soluciones del Gobierno no son las correctas en cuanto a la creación de dinero y su empleo, recuperación empresarial y reducción del paro o gasto consuntivo; tampoco tenemos el mismo nivel de paro y de emigración a Europa, pero sí podemos ir en esa dirección si el destino de los fondos públicos y privados no es el adecuado; en la parte positiva están las negociaciones entre empresarios y sindicatos, que son desde mi punto de vista, ejemplares.

Las medidas deberán ser otras a las que tomaron en el ya lejano 1977: el despido libre, el derecho de asociación sindical, devaluación de la peseta, los impuestos directos, IRPF… Pero, sí serían actuales otras, como el control del déficit públicoo la fuga de capitales.

Hoy, en el año 2020, otras acciones son posibles, pero todas ellas pasan por la recuperación empresarial y la inversión pública, ellas traerán sin duda una mejora en el nivel de empleo y en la economía real.

No soy muy partidario del gasto indiscriminado y sin una finalidad. Habrá que ayudar a las personas y, especialmente,

a las familias que estén en una situación precaria; pero habrá que separar el grano de la paja, porque sería lamentable, que personas que están en la delincuencia o en la marginación voluntaria –aquellos que su religión les prohíba trabajar– perciban una ayuda que no se merecen. Por ello, concluyo, hoy unos Pactos de la Moncloa en España, serían necesarios.

 

FRANCISCO MARTÍN RECUERDA GARCÍA

Economista. Club de la Constitución

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